Chapter 0: la llegada de Fran
La oscuridad fue lo primero que Fran sintió.
No había bosque.
No había monstruos.
No estaba el maestro.
—¿Maestro?
Silencio.
Fran abrió los ojos lentamente.
Se encontraba en un callejón cubierto de lluvia. Los edificios que la rodeaban eran enormes, deformes y llenos de luces artificiales. A lo lejos, anuncios luminosos mostraban productos que Fran no podía reconocer.
Su mano buscó instintivamente a su compañero.
Nada.
—...Maestro.
Por primera vez en mucho tiempo, Fran sintió miedo.
Entonces escuchó pasos.
Tac. Tac. Tac.
Tres hombres aparecieron al final del callejón.
Llevaban abrigos oscuros y máscaras metálicas.
Uno de ellos levantó una extraña arma.
—Una niña sola en un Distrito tan peligroso... qué suerte.
Fran apretó los puños.
—¿Dónde está este lugar?
Los hombres se rieron.
—¿No sabes dónde estás?
El que llevaba el arma señaló hacia el cielo.
—Esto es La Ciudad.
Fran observó las gigantescas estructuras que se extendían hasta perderse entre las nubes.
—Aquí, pequeña, solo existen dos tipos de personas.
El hombre sonrió.
—Los que matan...
Una segunda persona sacó una cuchilla.
—...y los que mueren.
Fran permaneció inmóvil.
Entonces una voz familiar resonó dentro de su cabeza.
«Fran.»
Los ojos de Fran se abrieron.
—¡Maestro!
Una tenue luz violeta apareció frente a ella.
Pero no era la espada.
Era solamente un fragmento de su presencia.
«Parece que hemos sido separados.»
Fran cerró los puños.
—Fran encontrará a maestro.
«Sí.»
La pequeña guerrera levantó la mirada.
—Y destruirá a cualquiera que intente impedirlo.
Uno de los hombres se abalanzó sobre ella.
Fran desapareció.
¡BOOM!
Su puño impactó contra el estómago del hombre y lo lanzó contra una pared.
Los otros dos quedaron paralizados.
—¿Qué...?
Fran miró sus propias manos.
Sus habilidades seguían funcionando.
Pero algo había cambiado.
La Ciudad parecía estar absorbiendo la energía mágica que la rodeaba.
Y, en algún lugar muy lejano...
alguien había sentido su llegada.
Mientras tanto, en otro lugar de la Ciudad...
Una figura observaba una pantalla.
En ella aparecía Fran.
—Una singularidad desconocida...
Otra persona preguntó:
—¿Es una Distorsión?
—No.
La figura negó lentamente.
—Es algo mucho más interesante.
En la pantalla, los ojos de Fran brillaron.
—Una niña que llegó desde fuera de la Ciudad.
La figura sonrió.
—Quiero saber de dónde viene.
Y así comenzó la búsqueda.
Una búsqueda que terminaría involucrando a Fixers, Asociaciones, Alas, Distorsiones y Pecadores.
Porque Fran no solo tendría que sobrevivir a la Ciudad.
Tendría que encontrar a Maestro.
Y para hacerlo, tendría que descubrir una verdad aterradora:
Maestro también había aparecido en la Ciudad.
Pero no como una espada.
Sino como algo que incluso las Alas consideraban peligroso.
Una nueva Singularidad.
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