Chapter 14: Una coincidencia afortunada
Habían pasado varios días desde que Fran abandonó el Distrito 6.
Su destino era el Distrito 8.
La anciana había sido clara: los Pecadores de Limbus Company se encontraban allí realizando un trabajo.
Si quería encontrar a Yi Sang, tendría que llegar hasta ellos.
El problema era la distancia.
La Ciudad era gigantesca.
Atravesar un Distrito y llegar hasta otro sin utilizar un tren Warp podía tomar días. Las carreteras eran interminables, los trayectos entre zonas habitadas podían ser peligrosos y no siempre había transporte disponible para alguien como Fran.
Así que Fran caminó.
A veces conseguía pagar por un vehículo que la acercaba parte del camino.
Otras veces realizaba pequeños trabajos para obtener dinero suficiente para continuar.
Urushi viajaba junto a ella.
Kuro, la pequeña criatura felina que había rescatado del laboratorio, solía esconderse dentro de su capucha cuando había demasiada gente alrededor.
Fran no se quejaba.
Ya estaba acostumbrada a viajar.
Lo importante era llegar.
Después de varios días, el paisaje urbano comenzó a cambiar.
Fran levantó la mirada hacia una enorme señal.
Distrito 7.
Se detuvo.
—Ya estamos aquí.
Urushi observó la señal.
—Todavía falta el Distrito 8.
—Lo sé.
Fran miró hacia la carretera que continuaba frente a ellos.
—Probablemente nos queden varios días más.
No había ninguna razón para pensar que los Pecadores hubieran abandonado el Distrito 8.
La información de la anciana era reciente cuando partieron.
Así que Fran continuó avanzando.
El Distrito 7 era solamente una etapa del viaje.
Aquella tarde, Fran se detuvo en una zona comercial.
Necesitaba comprar comida antes de continuar.
Mientras esperaba, escuchó una conversación cercana.
—Te digo que era el autobús de Limbus Company.
Fran levantó las orejas.
—¿Limbus Company?
Los dos hombres que conversaban la miraron.
Fran se acercó.
—Disculpen. ¿Han visto su autobús?
Uno de ellos señaló hacia la carretera.
—Sí. Pasó hace poco.
Fran sintió una pequeña emoción.
—¿Hace cuánto?
—Esta mañana.
—¿Estaba yendo hacia el Distrito 8?
El hombre negó con la cabeza.
—Venía de allí.
Fran se quedó inmóvil.
—¿Del Distrito 8?
—Sí.
El otro hombre intervino.
—Terminaron algún trabajo allí y siguieron hacia el Distrito 7.
Fran intercambió una mirada con Urushi.
—¿Estás seguro?
—Completamente.
Fran permaneció en silencio.
Los Pecadores habían estado en el Distrito 8.
La anciana no se había equivocado.
Pero habían terminado su trabajo antes de que ella llegara.
Y ahora estaban allí.
En el mismo Distrito que Fran.
Fran sonrió.
—Qué suerte.
Urushi asintió.
—Mucha.
Fran había recorrido una distancia enorme intentando llegar al Distrito 8.
Y, por pura casualidad, sus objetivos habían venido hacia ella.
—¿Saben dónde están ahora?
El hombre señaló una carretera.
—Los vi dirigirse hacia aquella zona.
Fran dejó unas monedas sobre el mostrador.
—Gracias.
Se dio la vuelta.
—Vamos.
La búsqueda tomó varias horas.
El Distrito 7 era demasiado grande como para confiar en una sola indicación.
Fran preguntó a comerciantes, viajeros y Fixers.
Cada respuesta le proporcionaba una pequeña pieza de información.
El autobús rojo había pasado por allí.
Después había tomado una carretera secundaria.
Luego alguien lo había visto cerca de una estación.
Finalmente, poco antes del anochecer, Fran recibió una descripción que coincidía con todas las anteriores.
—Un autobús rojo enorme —dijo un hombre—. No hay forma de confundirlo.
Fran sonrió.
—¿Dónde?
El hombre señaló hacia el otro lado de la avenida.
—Por allí.
Fran no perdió tiempo.
Corrió.
Urushi la siguió.
Kuro sacó la cabeza de la capucha y miró alrededor.
Entonces Fran lo vio.
Un enorme autobús rojo estaba detenido junto a la carretera.
Limbus Company.
Fran se detuvo.
Después de tantos días...
Finalmente.
—Los encontramos.
Urushi asintió.
—Sí.
Fran respiró profundamente.
No quería entrar corriendo.
No sabía cómo reaccionarían.
Así que se acercó tranquilamente.
Varias personas estaban alrededor del autobús.
Una mujer de cabello rojo fue la primera en verla.
—¿Sí?
Fran se detuvo frente a ella.
—Busco a alguien.
La mujer la observó.
Después miró a Urushi.
Y finalmente a Kuro, que asomaba desde la capucha.
—¿A quién?
—Yi Sang.
La mujer arqueó una ceja.
—¿Para qué?
Fran dudó.
Había recorrido todo aquel camino por una razón.
—Necesito preguntarle sobre una persona.
—¿Quién?
Fran respondió:
—Zero.
La mujer no reaccionó.
No reconocía el nombre.
—No sé quién es.
Fran asintió.
—No esperaba que lo conociera.
—Entonces tendrás que hablar con Yi Sang.
Fran miró hacia el autobús.
—¿Está aquí?
—Sí.
La mujer se apartó.
—Puedes entrar.
—Gracias.
Fran hizo una pequeña reverencia.
Urushi entró detrás de ella.
Kuro volvió a esconderse.
El interior del autobús era más extraño de lo que Fran esperaba.
Finalmente lo vio.
Un hombre de cabello negro sentado tranquilamente.
Fran se acercó.
—¿Yi Sang?
Él levantó la mirada.
—Sí.
Fran tomó asiento frente a él.
Durante unos segundos ninguno habló.
Yi Sang esperó.
—¿Qué deseas?
Fran respiró profundamente.
—Quiero preguntarte por alguien.
—¿Quién?
—Zero.
Yi Sang se quedó inmóvil.
Esta vez la reacción fue distinta.
Reconocimiento.
—Zero...
Fran se inclinó ligeramente hacia adelante.
—Lo conociste.
—Sí.
—¿Era uno de los Literatos?
Yi Sang la observó.
—¿Cómo sabes eso?
—He estado investigando.
No necesitaba mencionar a la anciana.
Tampoco necesitaba explicar todo lo que había descubierto.
—Me dijeron que formaba parte de la Liga de los Nueve Literatos.
Yi Sang permaneció en silencio.
Después respondió:
—La historia oficial es sencilla.
—No me interesa la historia oficial.
Fran sostuvo su mirada.
—Quiero saber qué ocurrió realmente.
Yi Sang la observó durante unos segundos.
—¿Por qué?
Fran bajó la mirada hacia la espada que llevaba consigo.
—Porque conocí a alguien que podría estar relacionado con él.
Yi Sang no preguntó quién.
Fran tampoco dijo el nombre que ella misma había elegido para aquella espada.
No tenía sentido.
Lo que necesitaba era información sobre Zero.
—Quiero saber quién era —continuó Fran—. Qué investigaba. Y qué ocurrió antes de que desapareciera.
Yi Sang desvió la mirada hacia la ventana.
El autobús comenzó a moverse.
—Eso es bastante para preguntar sobre un hombre al que apenas conociste.
Fran frunció ligeramente el ceño.
—No necesito haberlo conocido durante años para querer saber qué le ocurrió.
Yi Sang volvió a mirarla.
Por primera vez, su expresión mostró algo parecido a interés.
—Comprendo.
El autobús avanzó por las calles del Distrito 7.
Fran miró brevemente por la ventana.
Había comenzado el viaje buscando llegar al Distrito 8.
No había llegado allí.
En cambio, una coincidencia extraordinariamente conveniente había puesto a los Pecadores justo en su camino.
Ahora tenía delante al hombre que había conocido a Zero.
Y, quizá, también tenía delante la primera verdadera oportunidad de descubrir la verdad.
Yi Sang cerró los ojos.
—Si quieres conocer la historia de Zero...
Hizo una pausa.
—Tendrás que escuchar algo que ocurrió mucho antes de su desaparición.
Fran se acomodó en el asiento.
Urushi permaneció cerca de ella.
Kuro asomó nuevamente la cabeza.
Fran asintió.
—Entonces cuéntamela.
Yi Sang abrió los ojos.
—De acuerdo.
Y comenzó a hablar.
Continuará...
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