Chapter 15: El hombre que desapareció
El autobús avanzaba lentamente por las calles del Distrito 7.
Las luces de la ciudad pasaban frente a las ventanas mientras Fran permanecía sentada frente a Yi Sang.
Había esperado mucho tiempo para encontrarlo.
Ahora que finalmente lo tenía delante, no quería desperdiciar la oportunidad.
Yi Sang permaneció en silencio durante unos segundos.
—Zero no era un hombre sencillo de comprender.
Fran no respondió.
Esperó.
—Pero supongo que eso puede decirse de cualquiera que haya pertenecido a la Liga de los Nueve Literatos.
Fran inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Qué clase de persona era?
Yi Sang miró por la ventana.
—Un investigador.
—Eso ya lo sabía.
—Entonces sabes más que la mayoría.
Yi Sang volvió a mirarla.
—Zero estaba obsesionado con una pregunta.
—¿Cuál?
—¿Qué ocurre cuando un ser humano pierde aquello que lo hace humano?
Fran permaneció inmóvil.
Aquella pregunta le resultaba demasiado familiar.
En el laboratorio había visto seres que alguna vez habían sido criaturas vivas y que habían terminado convertidos en otra cosa.
Incluso Kuro era una prueba viviente de ello.
La pequeña criatura felina, que estaba escondida dentro de su capucha, levantó ligeramente la cabeza.
Fran le acarició suavemente el pelaje.
—¿Zero estudiaba eso?
—Entre otras cosas.
Yi Sang entrelazó los dedos.
—Pero sus investigaciones terminaron llevándolo mucho más lejos.
—¿Hasta dónde?
—Hasta intentar encontrar una respuesta que nadie debería buscar.
Fran frunció el ceño.
—Eso suena bastante peligroso.
—Lo era.
Yi Sang comenzó a hablar.
Mucho antes de que Fran llegara a la Ciudad, Zero había formado parte de un grupo de investigadores que estudiaban fenómenos relacionados con la conciencia.
No buscaban simplemente prolongar la vida.
Querían comprender qué era exactamente lo que permitía que una persona siguiera siendo ella misma.
La memoria.
La voluntad.
El alma.
El cuerpo.
La identidad.
Cada uno de aquellos conceptos había sido estudiado por separado.
Pero Zero pensaba que todos eran piezas de una misma cosa.
—Él creía que la identidad podía sobrevivir incluso después de que el cuerpo dejara de hacerlo.
Fran escuchaba atentamente.
—¿Y tenía razón?
Yi Sang tardó unos segundos en responder.
—No lo sé.
Fran levantó una ceja.
—¿No lo sabes?
—No existe una respuesta sencilla.
Yi Sang miró sus propias manos.
—Zero desapareció antes de poder demostrar su teoría.
—¿Desapareció?
—Sí.
Fran se inclinó hacia adelante.
—¿Cómo?
—Eso es precisamente lo que nadie pudo explicar.
El autobús continuó avanzando.
Fran guardó silencio durante unos segundos.
—Entonces todos asumieron que estaba muerto.
—Algunos.
—¿Y tú?
Yi Sang levantó la mirada.
—Yo nunca dije que estuviera muerto.
Fran sintió un pequeño escalofrío.
—¿Crees que sigue vivo?
Yi Sang no respondió inmediatamente.
—Creo que es posible.
Fran apretó ligeramente los dedos.
Era la primera vez que alguien que había conocido a Zero dejaba abierta esa posibilidad.
—¿Dónde podría estar?
—No lo sé.
—¿Qué pasó con él?
—Tampoco lo sé.
Fran suspiró.
—Eso no ayuda demasiado.
Yi Sang sonrió débilmente.
—Lo siento.
Fran permaneció pensativa.
Había esperado encontrar una respuesta.
En cambio, había recibido más preguntas.
Pero había algo importante.
Zero había estado investigando la identidad y la transformación.
Y había desaparecido.
Fran pensó en Maestro.
Pensó en el momento en que había encontrado aquella espada.
Pensó en todo lo que había ocurrido desde entonces.
No podía ser una coincidencia.
O quizá sí.
Todavía no tenía pruebas.
—¿Zero tenía enemigos?
Yi Sang negó con la cabeza.
—Tenía rivales.
—¿No es lo mismo?
—No.
Yi Sang habló con calma.
—Un enemigo quiere destruir aquello que considera una amenaza.
—¿Y un rival?
—Quiere demostrar que está equivocado.
Fran entendió.
—¿Quiénes eran sus rivales?
Yi Sang mencionó varios nombres.
Algunos pertenecían a organizaciones que Fran no conocía.
Otros habían desaparecido hacía años.
Pero entonces dijo uno que hizo que Fran levantara la cabeza.
—Había un hombre llamado Soren.
Fran repitió el nombre.
—Soren.
—Era otro investigador.
—¿Qué ocurrió con él?
Yi Sang miró hacia el frente.
—Murió.
Fran parpadeó.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—Entonces, ¿por qué lo mencionas?
—Porque antes de morir dejó algo.
Fran guardó silencio.
Yi Sang continuó.
—Una investigación.
—¿Sobre Zero?
—Sobre algo que ambos habían descubierto.
Fran sintió que la conversación finalmente empezaba a acercarse a lo que buscaba.
—¿Dónde está esa investigación?
Yi Sang negó con la cabeza.
—No lo sé.
Fran suspiró.
—Otra vez.
—Pero sé quién podría saberlo.
Fran lo miró fijamente.
—¿Quién?
Yi Sang respondió:
—Una persona que estuvo presente la última vez que Zero fue visto.
El autobús comenzó a reducir la velocidad.
Fran miró por la ventana.
El exterior había cambiado.
Ya no estaban en una zona comercial.
Los edificios eran más altos y las calles estaban mucho más vacías.
—¿Quién es esa persona?
Yi Sang se levantó.
—Te llevaré con ella.
Fran también se levantó.
—¿Ahora?
—Ahora.
Urushi se incorporó inmediatamente.
Kuro salió parcialmente de la capucha.
Fran miró a Yi Sang.
—¿Es alguien de confianza?
Yi Sang hizo una pausa.
—No.
Fran frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué debería confiar en ella?
—No deberías.
Fran permaneció en silencio.
Yi Sang abrió la puerta del autobús.
—Pero si realmente quieres conocer la verdad sobre Zero, tendrás que hablar con ella.
Fran bajó del autobús.
Urushi la siguió.
El aire nocturno del Distrito 7 era frío.
Fran miró hacia la calle.
—¿Cómo se llama?
Yi Sang bajó detrás de ella.
—No utiliza su nombre verdadero.
—¿Y cómo la llaman?
Yi Sang la miró directamente.
—La Archivista.
Fran sintió que algo no encajaba.
—¿Una investigadora?
—No.
Yi Sang negó con la cabeza.
—Una persona que colecciona información.
Fran sonrió ligeramente.
—Entonces probablemente pueda responder mis preguntas.
—Probablemente.
—¿Y dónde está?
Yi Sang señaló un edificio oscuro al final de la calle.
—Ahí dentro.
Fran observó el edificio.
No parecía especialmente peligroso.
Pero después de todo lo que había aprendido sobre la Ciudad, había dejado de confiar en las apariencias.
Acarició la cabeza de Kuro.
—Quédate cerca.
Kuro emitió un pequeño sonido.
Urushi se colocó junto a ella.
Fran comenzó a caminar.
Había pasado días atravesando Distritos para encontrar una pista.
Y ahora tenía una nueva.
Una persona que había visto a Zero por última vez.
Quizá aquella persona pudiera decirle qué había ocurrido realmente.
Quizá pudiera explicar por qué Zero había desaparecido.
Y quizá...
solo quizá...
también pudiera darle una respuesta sobre Maestro.
Fran entró en el edificio.
La puerta se cerró detrás de ella.
Esta vez, sin hacer ningún ruido.
Continuará...
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