Chapter 11: El hombre de la fotografía
Fran seguía mirando la fotografía.
No podía apartar los ojos de ella.
El hombre que aparecía allí era Maestro.
Aunque la imagen era antigua y él llevaba unas ropas que Fran jamás había visto, no podía equivocarse.
Era igual a su doppelgänger.
El mismo rostro.
La misma mirada.
Fran apretó la fotografía entre sus dedos.
—Es Maestro.
Uno de los Fixers miró la fotografía.
—¿Estás segura?
—Sí.
El Prototipo 7 observó la imagen durante unos segundos.
—Él estaba aquí.
Fran se volvió hacia él.
—¿Lo conocías?
—Sí.
—¿Quién era?
El Prototipo 7 tardó un momento en responder.
—Él trabajaba aquí.
—¿En el laboratorio?
—Sí.
Fran volvió a mirar la fotografía.
—¿Sabes cuál era su nombre?
—No.
—¿No lo recuerdas?
—Nunca lo conocí por su nombre.
Fran frunció el ceño.
—¿Entonces cómo lo llamaban?
—Por un número.
—¿Cuál?
El Prototipo 7 negó con la cabeza.
—No lo recuerdo.
Fran suspiró.
—Está bien. ¿Qué más recuerdas?
El Prototipo 7 volvió a mirar la fotografía.
—Él estaba relacionado con el proyecto.
—¿Qué proyecto?
—No lo sé.
—¿Y el símbolo?
El Prototipo 7 señaló la figura que aparecía detrás de Maestro.
—También estaba relacionado.
Fran observó el símbolo.
—¿Qué significa?
—No lo sé.
—¿Qué recuerdas entonces?
El Prototipo 7 cerró los ojos.
—Una luz.
Fran esperó.
—Muy intensa.
—¿Dónde?
—En el laboratorio.
—¿Qué ocurrió?
El Prototipo 7 llevó una mano a su cabeza.
—El símbolo estaba encendido.
Fran sintió un escalofrío.
—¿Él estaba allí?
—Sí.
—¿Y después?
—Hubo una explosión.
El Prototipo 7 abrió los ojos.
—Después él desapareció.
Fran guardó silencio.
—¿Desapareció?
—Sí.
—¿Eso fue lo último que recuerdas?
—Sí.
Fran bajó lentamente la fotografía.
—Entonces no sabes cómo llegó a mi mundo.
—No.
—¿Ni cómo terminó convertido en espada?
El Prototipo 7 negó con la cabeza.
—No lo sé.
Uno de los Fixers había estado escuchando toda la conversación.
Finalmente habló.
—Conocemos a alguien que podría saberlo.
Fran levantó la mirada.
—¿Quién?
—Una anciana que vive en este Distrito.
—¿Era parte del laboratorio?
—No.
El Fixer negó con la cabeza.
—Pero conoce su historia.
El Prototipo 7 intervino.
—Ella sabe más que yo.
Fran lo miró.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—¿Mucho más?
El Prototipo 7 asintió.
—Mucho más.
Fran guardó la fotografía.
—Entonces quiero hablar con ella.
El Fixer asintió.
—Los llevaremos.
Poco después, comenzaron el trayecto.
Los mismos Fixers que habían estado con Fran durante el incidente anterior se encargaron de guiarlos.
Fran caminaba junto al Prototipo 7 mientras seguían sus pasos.
El Distrito 6 se extendía a su alrededor.
Calles llenas de gente.
Edificios enormes.
Anuncios luminosos.
El ruido constante de la ciudad.
Fran mantenía la mirada al frente, pensando en todo lo que acababa de descubrir.
Maestro había vivido allí.
Había estado relacionado con el laboratorio.
Había desaparecido durante algún tipo de experimento.
Y alguien sabía qué había ocurrido después.
Eso era suficiente para mantenerla avanzando.
Entonces algo se movió dentro de su capucha.
—¿Miau?
Fran se detuvo.
La pequeña criatura felina sacó la cabeza.
—¿Qué ocurre?
—Miau.
Fran la observó durante unos segundos.
Había estado tan concentrada en la fotografía que casi había olvidado que seguía allí.
La criatura volvió a maullar.
—Miau.
Fran sonrió.
—¿Tienes hambre?
El gato negó ligeramente la cabeza y volvió a acomodarse.
Fran lo miró con curiosidad.
Entonces cayó en cuenta de algo.
Ahora tenía nuevos compañeros.
No podía continuar llamando a uno Prototipo 7 y al otro simplemente gato.
—Deberíamos buscarles nombres.
El Prototipo 7 la miró.
—¿Nombres?
—Sí.
Fran señaló al pequeño animal.
—Él necesita uno.
Luego miró al Prototipo 7.
—Y tú también.
El Prototipo 7 permaneció pensativo.
—¿Ya tienes alguno?
—No.
Fran sonrió.
—Tendré que pensarlo.
El gato volvió a maullar.
—No te preocupes. No me olvidaré de ti.
La criatura sacó una pata de la capucha.
Fran soltó una pequeña risa.
—Pero tendrás que esperar.
Continuaron caminando.
Después de un rato, el Prototipo 7 habló.
—¿Por qué quieres darnos nombres?
Fran lo miró.
—Porque son importantes.
Hizo una breve pausa.
—Un nombre es algo que puedes hacer tuyo.
El Prototipo 7 no respondió.
Pero Fran pudo notar que aquella respuesta le había hecho pensar.
El trayecto continuó durante un largo rato.
Poco a poco, las calles se volvieron más tranquilas.
Los Fixers doblaron por una calle estrecha.
Uno de ellos señaló una casa al final.
—Es allí.
Fran levantó la mirada.
La casa era sencilla y discreta.
Nada indicaba que dentro pudiera encontrarse alguien capaz de revelar la verdad sobre Maestro.
Pero el Prototipo 7 estaba seguro.
La anciana sabía más que él.
Fran respiró profundamente.
—Vamos.
Los Fixers llegaron hasta la puerta.
No estaba cerrada , pero todavía no entraron , Uno de ellos llamó.
Esperaron.
Se escucharon pasos al otro lado.
Fran sintió una creciente tensión en el pecho.
La puerta parcialmente abierta se abrió por completo.
Una figura apareció detrás de ella.
Fran no pudo distinguirla bien.
Todavía.
El Fixer se hizo a un lado.
Fran avanzó junto al Prototipo 7.
El pequeño gato asomó la cabeza desde su capucha.
Los tres cruzaron el umbral.
Y entraron en la casa de la anciana.
Continuará...
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